Comprar o reparar vitrocerámica

7 indicios de que debes comprar y no reparar tu vitro

¿Cómo decidir si comprar o mejor reparar la vitrocerámica? Te queremos ayudar si estás ante el dilema. 

 A veces los cambios son difíciles, y nos resistimos a ellos por miedo, pena o porque creemos que ya nada será lo mismo. Es indiscutible que a lo largo de estos años has compartido muchos momentos con tu vitrocerámica: platos creativos que han resultado ser poco comestibles, cenas con amigos improvisadas en el último momento, algún que otro susto por paños olvidados en la placa… Tu vitrocerámica ha cocinado con el mismo cariño para dos que para treinta. En su superficie lo ha vivido todo, y tú con ella, pero ¿cuándo es el momento de renovarla y darse por vencido en costosas reparaciones?

Cuando reparar vitrocerámica o comprar una vitro nueva

Razones para comprar una nueva vitrocerámica vs. repararla

Ya sabemos que tienes dudas, y más si el cambio implica costes extras como es comprar una nueva, pero hay unos indicios que demuestran que tu vitro te está abandonando:

1.    No cuenta con las últimas prestaciones, como es el bloqueo temporal de control, la función memoria o el indicador de calor residual. 

2.     El cristal está tan rayado que ni con el mejor producto ni mantenimiento consigues ver los marcadores. 

3.    El cristal tiene roturas y el uso de la placa resulta peligroso.

4.    La vitrocerámica no enciende. Empieza a fallarte algún fogón o hay problemas en el encendido por fallos mecánicos. 

5.    Si tienes cuatro fogones, cuando con tres es más que suficiente, o solo tienes dos y necesitas una vida para cocinar todo.

6.    Cuando, por problemas en los circuitos, se apaga sola y/o da pequeñas descargas

7.    Cuando no hay garantía de que te vaya a durar ni unos meses el arreglo, y el coste de la mano de obra. La reparación sale más cara que comprar una nueva.

Si sientes que tu placa cumple varios de estos puntos, debes de reconocer que tu vitrocerámica está obsoleta, y entre repararla o cambiarla, nosotros siempre vamos a recomendarte lo segundo.

Cambiar placa vitrocerámica

Te vamos a explicar cómo cambiar tú mism@ la placa, para que ahorres el dinero del instalador y te merezca aún más la pena este cambio en tu cocina:

Paso 1: mide bien el espacio con el que cuentas
Lo primero que debes hacer es comprobar las medidas de tu vitrocerámica, para ver con qué espacio cuentas para colocar la nueva. También hay que examinar que las conexiones sean las mismas y que contamos con enchufes suficientes. 

Paso 2: desenchufa la corriente
Antes de tocar nada, debes asegurarte que no llegue electricidad a la cocina. 

Paso 3: retira la vitrocerámica antigua
Verás que alrededor de la placa hay una tira de silicona, que se usa para encajarla en el hueco de la encimera. Con la ayuda de unas tijeras, destornillador o cualquier  objeto con punta, debes retirarla. Una vez quitada toda la silicona, comprueba si la vitro está fijada al mueble o no.

•    Si no lo está… Es la opción más sencilla. Solo tienes que tirar de ella y desconectar todos los cables que estén enchufados.

✎ Antes de quitarlos intenta hacer una foto o memorizar como están puestos. Te ayudará a la hora de conectar la nueva placa. 

Si tiene pinzas de sujeción, desengánchalas también. 

•    Si está fijada… Complica un poco el trabajo, pero nada que no puedas superar. Quita todos los tornillos que la sujeten. Desconecta los cables y pinzas como te hemos explicado anteriormente, y ¡ya lo tienes!

Paso 4: da la bienvenida a tu nueva vitro

No te asuste porque colocar una vitrocéramica es un paso que, aunque a priori parezca complicado, es más sencillo de lo que seguramente creas.

Si has medido bien y el hueco con el que contamos tiene el mismo diámetro que la placa nueva, solo tienes que colocarla en el espacio y, si va fijada, poner los tornillos. Posteriormente debes hacer las conexiones: colocar las pinzas de sujeción y enchufar el cableado (se suele usar cable de 6 mm)
¿Qué pasa si la vitro nueva es más grande que el espacio que ha dejado la antigua?
Pues que tendrás que agrandarlo. Si tu encimera es de aglomerado, con una sierra de calar y mucho cuidado, da un corte seco y limpio para agrandarlo será suficiente. Una vez que tengas las medidas adecuadas, sigue la explicación anterior de cómo colocarla.

Si tu encimera es de mármol, mejor llama a un profesional para que haga el corte y adecúe el espacio, ya que es un material difícil de trabajar. 

Si ya te has decidido a cambiarla, pero no tienes claro si comprar una placa de inducción o una vitro, el misterio ya está resuelto. Si ya te has decidido por una vitro, te invitamos a pasar por nuestra tienda online, donde puedes encontrar una amplia gama de vitrocerámicas, siempre al mejor precio y con la mayor garantía.

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