Diferencias entre inducción y vitrocerámica

Principales diferencias entre inducción y vitrocerámica

¿Tienes previsto hacer una reforma en tu cocina? ¿No tienes claro en qué se diferencia una placa de inducción de una vitro? 

No pongas cara de póker, elegir los aparatos más adecuados no es tarea fácil. Hay que tener claro cuáles queremos y cuáles no, y los que, bajo ningún concepto, pueden faltar en nuestra cocina.

El término cocina procede del latín “coquina”, que significa cocer. Por eso, si hay un electrodoméstico por excelencia es la placa de cocinar, imprescindible en nuestro hogar, pero… ¿Hay diferencia entre inducción y vitrocerámica? ¿Cuál?

Elegir entre una u otra dependerá de las necesidades y gustos de cada persona. ¿Dónde está la diferencia entre ambas? Te lo explicamos para que puedas no solo elegir, sino también acertar.
 
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Qué es una vitrocerámica y qué es una placa de inducción

La mayoría de nosotros utilizamos estos términos de una manera común, pero ¿estamos seguros de lo que significan?

La vitrocerámica consiste en una placa de cerámica vitrificada, que tiene una gran resistencia al calor. Es por ello que permite aprovechar el calor residual una vez apagada. 

Las cocinas de inducción funcionan con un imán, estimulado eléctricamente.   Crea un campo magnético que genera calor en la superficie de metal que se encuentra encima de él. 

Principales diferencias entre la vitrocerámica y la placa de inducción
 
1º La primera diferencia entre una vitro y una placa de inducción nos la encontramos en el precio. Aunque puedes encontrarlas online a un precio económico, las placas de inducción tienen un coste más elevado.  La razón es la innovación en los sistemas de cocción que presentan estas placas. 

2º La segunda diferencia llega a la hora de cocinar. La vitrocerámica acepta todo tipo de recipientes, desde uno normal de aluminio a uno de barro. Sin embargo, si vas a poner una cocina de inducción el “plan renove” se impone en tu cocina, ya que solo calienta los recipientes específicos para estas placas. Quizás hace unos años esto era un problema, puesto que eran más caros, pero actualmente este tipo de cazos no difiere tanto en precio de los demás.

3º Otra diferencia destacable es el tiempo de cocción. Con las placas de inducción tardarás la mitad de tiempo en preparar los platos. Como todo, tiene sus pros y sus contras: las vitrocerámicas, aunque tardan más en calentar, al tener un calor progresivo, pueden cocinar los alimentos poco a poco, necesario en muchos platos. Si necesitas calentar gradualmente una comida en una placa de inducción, tienes que aprender a manejar los niveles de potencia con mayor precisión.

Aunque el coste de las placas de inducción sea superior, como ya hemos comentado, se contrarresta con que el gasto de energía es casi un 40% menos que el de una vitrocerámica. ¿Por qué? Porque irradian el calor solo en el recipiente, evitando que haya pérdidas de energía innecesarias.  

4º Una última diferencia la encontraremos a la hora de limpiar. La vitrocerámica igual que tarda en calentar, también tarda en enfriarse. Lo bueno es que puedes aprovechar el calor residual para terminar de hacer la comida. Lo malo es que, si no tienes cuidado, puedes pensar que está apagado y sufrir quemaduras importantes si acercas la mano. En este sentido, la cocina de inducción es menos peligrosa, ya que se enfría casi de inmediato, mucho más segura para niños, mayores y despistados. 

¿Cuál elijo?
Ahora que ya sabes lo que te aporta cada una, te habrás dado cuenta que la elección no depende solamente del presupuesto o de la estética, hay muchos factores que debes valorar

¿Sigues sin decidirte? Pues si sigues indeciso porque ambas opciones te son útiles, te proponemos las placas mixtas, para que nada limite tu manera de cocinar. 

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